Los errores del abogado en la llevanza del asunto de sus clientes pueden dar lugar a que estos le reclamen responsabilidades por los daños y perjuicios que su mal proceder hayan podido causarles. Hay que decir que hablamos siempre de errores o en su caso de negligencias del abogado pero nunca de actuaciones dolosas dirigidas a perjudicar los intereses encomendados, pues en este último caso lo procedente seria acudir a la vía penal donde no solo se dirimirían las responsabilidades civiles sino también las responsabilidades penales por un posible delito de deslealtad profesional.