La Responsabilidad Civil del Abogado por Negligencia Profesional

Los errores del abogado en la llevanza del asunto de sus clientes pueden dar lugar a que estos le reclamen responsabilidades por los daños y perjuicios que su mal proceder hayan podido causarles. Hay que decir que hablamos siempre de errores o en su caso de negligencias del abogado pero nunca de actuaciones dolosas dirigidas a perjudicar los intereses encomendados, pues en este último caso lo procedente seria acudir a la vía penal donde no solo se dirimirían las responsabilidades civiles sino también las responsabilidades penales por un posible delito de deslealtad profesional.

La abogacía es una profesión de prestación de servicios no de resultados, ello significa que no se le puede puede exigir al letrado el éxito de la pretensión del cliente pues el resultado final no está en sus manos, o por lo menos, no suele estarlo la mayoría de las veces. Lo que si se le puede exigir es la puesta disposición de los medios necesarios para que se pueda conseguir el resultado pretendido por su defendido.

 ¿Qué tipo de errores de los abogados pueden dar lugar a negligencia profesional?

Pueden ser muy variados. Los más frecuentes son el transcurso de los plazos procesales para ejercitar las acciones judiciales procedentes, pero no son los únicos, se puede decir que existe un “numerus apertus” o ilimitado de posibles fallos de letrados que pueden desembocar en una negligencia profesional: ejercitar la acción legal a través de un  procedimiento inadecuado, no proponer las pruebas correctas, etc.

 

¿Es suficiente al existencia de graves errores del letrado para poder reclamarle una indemnización por daños y perjuicios?

Pues la respuesta es un “no” rotundo. No solo hay que probar error del letrado sino también la llamada “perdida de oportunidad”  sufrida por su cliente. Para poder obtener una sentencia condenatoria contra un letrado por negligencia profesional no será suficiente con probar que se equivocó sino también probar que hubo pérdida de  oportunidad.

¿Qué es la pérdida de oportunidad?

Si fuera suficiente probar que hubo un fallo del letrado en el modo de defender los intereses de sus clientes para conseguir una indemnización por negligencia profesional, a estos les interesaría en muchos casos que su abogado se equivoque porque así se aseguran que serán resarcidos tengan o no tengan razón en su pretensión. La pérdida de oportunidad consiste en valorar las posibilidades de éxito de la pretensión del cliente si su abogado hubiera llevado el asunto de manera diligente. Se puede decir que en los juicios por negligencia profesional contra abogados se hace un juicio dentro de otro juicio, el juez no solo juzga el caso en cuestión sino lo qué hubiere pasado en en el asunto de origen si las cosas se hubieran hecho bien por el abogado negligente desde el principio.

Para ello es indispensable que la falta de diligencia del abogado no sea susceptible de subsanación, es decir, si el error puede ser corregido mediante el ejercicio de una nueva acción legal iniciada desde el principio no habrá pérdida de oportunidad, sin perjuicio, de que se le puedan exigir responsabilidades disciplinarias al letrado a través de los correspondientes colegios profesionales.

 

La falta de información al cliente.

Dentro de los supuestos de negligencia profesional hay que incluir también la falta de información al cliente. Antes de iniciar un procedimiento judicial el abogado tiene que informar al cliente de las posibilidades de éxito del asunto en cuestión, de manera que si no le advierte de la falta de viabilidad de una acción legal y de las razones concretas  de esas escasas posibilidad de éxito de su petición, también estaría incurriendo en negligencia profesional. Esa advertencia debe hacerse por escrito que deberá ser firmado de manera expresa por el cliente asumiendo el posible resultado que pueda producirse. Esta cuestión de la falta de información se desarrolla más profundamente en https://www.perezguerreroabogados.com/negligencia-de-abogado/

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